El paso de locutor de radio a locutor freelance.

 
En mi caso, y después de haber pasado por varias emisoras de radio y haber disfrutado a tope de este mundo fascinante, me di cuenta de que mi verdadera vocación era la de transmitir a través de la voz diferentes mensajes. Ya fuera publicidad, cuentos, noticias…

Me costó centrarme, pero empecé a atisbar la luz por este lado. Improvisar no se me daba bien, pero sin embargo, leer un texto o interpretar un guion, era mágico para mí.

Siempre me había apasionado el doblaje, Aquí descubrí que esta afición se me daba bien y que me encantaba. Pero requiere muchisima formacion.
 
Lo que pasó es que no perseveré en solicitar pruebas o castings, y después de un par de pruebas en las que me rechazaron, pensé que esto no era lo mío y que no merecía la pena luchar tanto por un trabajo. Así es que me dediqué a otras cosas que nada tenían que ver con este mundo.
 
De todos modos, nunca me desvinculé del todo, porque seguía teniendo amigos que trabajaban en radio y en empresas de publicidad que me pedían de vez en cuando mi voz para doblar algún personaje de un videojuego o para leer algún guion publicitario. Este trabajo extra no lo consideré potencialmente importante hasta muchos años después. 
 
Después de dar varios tumbos en el sector de la formación, administración…- todo se puso muy difícil y me quedé sin trabajo.
 
En el 2000 retomé mi afición de ponerme delante del micro, ya que no me quedaba otra. Recuerdo que un amigo fue quien me dijo que en una de las plataformas online de freelances en las que el se movía, pedían un locutor que grabase un e-learning larguísimo. En este momento empezó mi andadura en el mundo de los locutores freelance.
 
Esa plataforma, funciona como una subasta. Cada candidato debía postularse a ese trabajo y ofrecer un precio. Por aquel entonces, yo grababa siempre con un amigo mío de la radio, que controlaba mucho de edición de sonido, así es que yo ponía la voz y él la técnica. Así es que cuando me ofrecí para ese trabajo tuve que presupuestar el doble porque éramos dos.
 
Ese proyecto no salió (aunque curiosamente, años más tarde lo terminé haciendo yo).  Pero fue el que destapó la caja de Pandora. El que me hizo reflexionar y me cambió el chip del todo. En esta plataforma había más trabajos de este tipo; de esta web salté a otras que también solicitaban voces, y empecé a ver la luz. Se abría un nicho de mercado con el que no había contado nunca. 
 
A través de las redes se multiplicaban las formas de encontrar trabajo de locución online. Había mucho trabajo que llegaba también de otros países: necesitaban una voz en español para locutar un e-learning, un curso de español, un anuncio de un producto, etc.
 
Y una vez que se abre la brecha, ya no hay quien te pare. Empecé a tener clientes fijos, a encontrar más fórmulas de buscar este tipo de proyectos, y a entender que ahora mi trabajo no era como el de siempre. Ahora no cobraba un sueldo al mes después de fichar una serie de horas en una oficina, sino que cobraba por proyectos. Hay meses muy buenos y otros muy malos. Es una carrera de fondo, en donde hay que lidiar con altibajos y el cómputo hay que hacerlo anual. No sabes lo que vas a ganar al mes nunca. Pero a cambio, no tienes horarios ni jefes. Es una libertad maravillosa.
 
Y ahí seguimos, mejorando, formándonos e innovando. Porque un locutor online no puede quedarse estancado, tiene que seguir reinventándose cada día.
 
Espero terminar como empecé cuando era muy pequeño: leyendo en voz alta y grabando historias propias y ajenas.

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